sábado, 16 de enero de 2010

Homenaje a Honey












HONEY (nacida en el Barrio de Santiago, Cholula Puebla, octubre 1998-enero 2010)


Gracias por tu compañia Honey, te amamos.

Murió de cáncer, un mal que por comentarios del veterinario se ha incrementado de forma alarmante en los últimos años como condición de los cambios ambientales derivados de la contaminación, los alimentos transgénicos, la carne de animales tratados con químicos. Se le dio el tratamiento requerido gracias al MVZ Rubén Muñoz y MVZ Enriqueta Meza, quienes en forma muy ética y responsable la acompañaron hasta el final. Perros y gatos, debido a su corta vida actúan como un experimento biológico, un indicador. Sus muertes debido al cáncer son un foco rojo para comprender que hay algo dañino en el ambiente, producto de la explotación y mal manejo del ser humano a la naturaleza.

Deja un hueco enorme en nuestros corazones, pero también los recuerdos de muchos momentos felices. Sin duda tener mascotas es una gran responsabilidad, pero además un privilegio contar con su compañía.

Mi más sincero agradecimiento a los M.V.Z. Rubén Muñoz Trevilla y Enriqueta Meza Canchola por todo su apoyo.


Consultorio: 7 sur 909, San Pedro Cholula.

jueves, 14 de enero de 2010

De los fotógrafos: entre artistas, antropólogos, reporteros y comerciantes




En días pasados recibí una serie de elogios por algunas fotografías tomadas a diversas comunidades durante los viajes de estudio del posgrado; dichos halagos provienen de personas que no conocen de fotografía. Nunca me he dedicado de manera profesional a la fotografía y la necesidad de incursionar en esta actividad proviene de tener que ilustrar mis tareas escolares. Sin embargo, y debido a que la etnografía se auxilia de la fotografía para registrar y analizar fenómenos sociales, me parece interesante analizar las propuestas de fotógrafos profesionales que en alguna medida, me han servido de ejemplo en relación a lo que se debe y no se debe hacer. Comenzaré por el maestro John O´Leary. Hace cinco años durante las festividades en el Barrio de Santiago conocí al antropólogo O´Leary, poco después pude observar su obra, la cual considero un excelente acopio de material etnográfico. Al observar su trabajo es imposible distinguir la línea que separa el el arte de la ciencia. Con base en años de experiencia y la sensibilidad que aportan el conocimiento antropológico y una exquisita estética, O´Leary cuenta la historia de Cholula a través de sus actores: fiestas, rituales sagrados, momentos de la vida cotidiana y la reproducción cultural que se asocia a lo cotidiano son parte de su legado. Es una lástima que el maestro O´Leary no cuente con un blog o página web para mostrar su obra.


Víctor Blanco es un joven antropólogo quien a través de matices y fiesta de color capta los detalles de la vida cotidiana. Su obra es una verdadera fiesta de luces que sirve de escenario a la participación de actores de los cuales puede captar emociones muy intimas. Sin un tema en particular, o bien a través del tema de la vida en todas sus facetas, -e incluso de la muerte-, Víctor Blanco se convierte en el antropólogo tras la cámara, o en la mirada antropológica que se convierte en arte.

Otro de los fotógrafos que en su momento influyó en mi trabajo es el seños José Zamora Romero. Sin contar con estudios universitarios, y con apenas algunos estudios técnicos (como consta en su CV, en su página de internet: http://www.josezamorafoto.com/curriculum.html ), José Zamora muestra su sensibilidad y excelente percepción visual. Su obra no tiene el sustento teórico de la antropología, por lo que, a diferencia de O´Leary y Blanco, quienes cuentan con el sustento teórico de una basta preparación antropológica, y por tanto una firme preparación académica, Zamora es un fotógrafo que incursiona en la etnografía, sin tener idea clara de este hecho. Gracias al apoyo de reconocidos investigadores del área de la arqueología, ha podido destacar como fotógrafo en el medio antropológico. Sin embargo, no se puede evitar observar que, al realizar carteles, catálogos, y publicidad en general, su trabajo artístico se devalúa, y si bien cuenta con algunos carteles que son bellos, otros son meros encargos que cumplen con la técnica. Este punto puede ser muy discutible, ya que hay quienes aseguran que la publicidad es arte popular, pero en el trabajo multifacético de Zamora hay poco de arte y mucho de comercio. Es entonces cuando el fotógrafo separa el trabajo artístico, de los “encargos”: dinero por calidad fotográfica. Fotografías comerciales, obras baratas faltas de espíritu. Veo en Zamora un “buen ojo” para captar emociones humanas y juegos de luces, momentos ideales, pero también la prisa, la tendencia a “cumplir con el pedido”, vender la mirada.





No puedo dejar de mencionar a José Pedro Napoleón Rojas, cuyo trabajo toca otro de los temas más interesantes en la fotografía: el reportaje gráfico. Testigo de la historia, la noticia que se vuelve arte, en imagen. Es capaz de captar belleza, dureza, sufrimiento, alegría o el simple contexto del hecho que se vuelve crónica: contar una historia con una imagen, estar presente en el momento. Profesional de la comunicación conoce la técnica, las implicaciones del reportaje gráfico y la importancia de la imagen para informar. No puedo dejar de mencionar aquí a uno de los fotógrafos que más admiro, por supuesto se trata de Abraham Paredes, como fotógrafo, como reportero, como artista y sobre todo, como ser humano, su obra ha dejado en mi una huella profunda. Extraordinaria sensibilidad, muestra que la vida en sí misma es una imagen que debe ser contada y que en la mirada del fotógrafo está la capacidad de expresar la vida, sus coyunturas e implicaciones.

Mi trabajo no es artístico, es etnográfico, por tanto debo ser humilde al enfatizar que mi fotografía es mala y no cumple el objetivo de convertirse en arte, si no en ser testimonio científico, en herramienta para explicar y exponer realidades. Dejo entonces los elogios para los verdaderos fotógrafos, muchos de los cuales ni siquiera he mencionado y que merecen un escrito aparte, como el afamado artista Raúl Gil. Y antes de terminar reitero mi admiración y agradecimiento a los expertos que han servido de ejemplo a mi intento fallido por hacer fotografía.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Cielos: detalles de los últimos atardeceres del 2009






































En momentos en los que está por terminar un año, -y mientras observo los atardeceres que desde el 2004 han motivado algunas fotografías que aparecen en este blog-, realizo un recuento de los momentos más importantes del año que termina.


Siento nostalgia por el año que se va y expectativa por el que llega. En ese sentido, la población que habita la ciudad que poco a poco enciende las luces y que festejan las fiestas decembrinas, no parece muy consciente de que está por iniciarse un año difícil en lo económico, y esto afectará directamente las vidas de todos nosotros. Sin embargo y como una vaga esperanza, espero que podamos superar los problemas que como mal augurio o peste bíblica, están por sucederse, luego de que el sistema neoliberal mostrara una vez más que es inoperante.




Estas fotografías son dedicadas a dos personas que fueron importantes en este año: a Roberto y a un querido amigo, que me enseñó que los momentos breves, fugaces  y maravillosos en que la felicidad se hace presente, -como estos hermosos atardeceres-, son lo que da sentido a nuestra existencia.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Cielos



Me encantan los lugares abiertos, donde puedo ver el cielo. En Cholula los cielos aun son claros, y desde diversos lugares de la ciudad es posible observarlos en todo su esplendor.

Es maravilloso compartir este cielo con los seres que tanto quiero.

Dedico estas fotos y quienes festejaron este mes su feliz cumpleaños:
Mónica de Lurdes (compañera y gran amiga de la maestría ICSyH BUAP) 15 de diciembre
Tere (compañera de copos) 16 de diciembre.
Jesus Roberto (una de las personas que más quiero en el mundo) 18 de diciembre.
Rosalba Vergara (una de mis mejores amigas, compañera de la maestría IEU) 18 de diciembre.
Florecita (compañera de colpos): 18 de diciembre.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Muñequitos quitapenas de Guatemala



Hoy por la mañana fui a pasear y a desayunar por el zócalo de Cholula con Roberto. Nos la pasamos muy bien recorriendo los puestos de objetos artesanales; a Roberto le encantan los juguetes de madera así que compró para él y su sobrino algunas cosas. Roberto es muy detallista y gusta de obsequiar pequeños objetos, y el día de hoy trajo para mí un regalo muy curioso; una cajita amarilla pintada con alegres colores que en su interior contenía seis minúsculos muñequitos como de centímetro y medio. Se trata de los muñecos quitapenas de Guatemala; se dice que si un niño –o adulto-, no puede dormir debido a miedos o problemas, le debe contar a estos muñequitos sus penas, luego colocarlos bajo la almohada; durante la noche los muñequitos se llevaran los problemas y la persona podrá dormir plácidamente.


El pequeño obsequio me pareció encantador. Roberto es un terapeuta con muchos años de experiencia, así que apuesto que el obsequio, además de ser un detalle bellísimo tiene otros objetivos: hace un par de meses no he podido dormir bien, luego de tener que aceptar la pérdida de un ser muy querido. Desde aquel triste desenlace en el que no tuve la oportunidad de despedirme de la forma correcta, y en el que no fue posible solucionar nada, las noches han sido complicadas, no es fácil perder a un amigo tan querido.

Así que como no tengo nada que perder, voy a proceder a contarle a los muñequitos quitapenas lo que siento, tal vez me ayuden a pasar este duelo. Aunque la tradición no dice nada de poner nombre a los muñequitos yo los voy a bautizar con los nombres de 4 grandes amigos de mi hermano: Luis, Mario, Mario Alberto y Xico, y de dos grandes amigas Rosalba y Moni.

Cada cultura, cada pueblo a desarrollado formas de terapia para resolver los problemas personales; magia, hechicería, chamanismo, brujería, rituales que buscan sanar el dolor. Seis preciosos muñequitos son un claro ejemplo de estas formas de terapia tradicional.

Mil gracias Roberto por tan lindo regalo, te quiero mucho!

viernes, 18 de diciembre de 2009

Un dia pesado



Con cariño, para Luis que comprende perfectamente que significa trabajar el cerebro a marcha forzada. También para Florecita en su cumpleaños, ambos parte de este mundo académico, excelentes estudiantes de posgrado, doctorado y maestría respectivamente.


Termina un día difícil, un día entero frente a la computadora escribiendo y concluyendo dos trabajos de tipo científico, el primero un trabajo que pretendo presentar en un congreso de antropología social el próximo año, el segundo un ensayo para un concurso institucional. Más de doce horas escribiendo, leyendo, analizando, dando formato a un trabajo, implica un esfuerzo mental exhaustivo. Minuto a minuto las líneas de una forma de analizar y describir una realidad-problema se van configurando. A veces el trabajo académico es emocionante, como escribir poesía o la letra de una canción de protesta; en otro momento es como andar en bicicleta de montaña cumbre arriba, implica esfuerzo y “pedalear” con el cerebro; en algún instante la mente se nubla y la mas mínima escusa para dejar la computadora –ir al baño, comer algo, tomar un vaso de agua, abrirle al perrito la puerta-, es reconfortante.


Desde mi escritorio, colocado estratégicamente a un lado de una gran ventana en un segundo piso, observo el amanecer a eso de las seis de la mañana y el atardecer des de las cinco treinta de la tarde. En días como este el tiempo pasa de una forma diferente. La vida del académico tiene sus privilegios, no en el sentido económico, si en la forma de percibir el mundo. Desde mi escritorio el mundo se ve distinto, y sin embargo, de pronto, al terminar, una sensación de soledad me invade. Estar con uno mismo por horas puede ser difícil, sobretodo cuando se compite con las propias ideas, cuando se discute con autores cuyos rostros no se observan y a veces ni siquiera se conocen. Pero es la vida que elegí, solitaria en momentos de “trabajo de gabinete”, solitaria y en compañía durante el trabajo de campo, y sin embargo no cambiaría por nada esta forma de vivir y contemplar el mundo.

La profesión que uno “elige” se convierte en un elemento determinante para interpretar el mundo. Afortunadamente a un día extenuante de gabinete sigue uno de campo, así que para mañana estaré nuevamente explorando el mundo. En esta ocasión dejo unas cuantas fotografías muy simples e irrelevantes, tal vez como mi estad de ánimo, en un día pesado.

jueves, 17 de diciembre de 2009

El espacio y los imaginarios del lugar personal: imágenes de Diciembre



























Estos días de vacaciones me han permitido salir de la rutina de trabajo para dedicarme un poco a mí y a la gente que quiero. El día de ayer asistí a un evento en el Complejo Cultural Universitario. Mientras esperábamos el inicio del evento (un concierto de música celta), una de mis compañeras y amigas de Colpos, Rosy, me llevo a conocer el CCU. El hermoso ambiente entre luces, fuentes y espacios abiertos y enormes eran el escenario para una plática profunda sobre temas personales; hablábamos de nuestras vidas, de nuestras parejas, de nuestro trabajo académico. La compañía de Rosy era gratificante y en cierta forma la sentía refrescante, pues últimamente me he dedicado a mi trabajo académico y aquellos momentos de esparcimiento me hacían sentir de maravilla. De pronto me topé de frente con una presencia no grata, todo el ambiente por un instante se transformo al ver un gesto de desagrado en la cara de aquel hombre mayor. Cuando nos alejamos para ir a la cafetería el instante volvió a ser fresco, cómodo, muy acogedor.


La tarde de hoy quedé de verme con Luis para tomar algunas fotografías de los hermosos atardeceres de diciembre. Mientras esperaba la llegada de Luis, quien venía de un lugar cercano a Tonanzintla, las luces y el atardecer comenzaron a bañar el árbol navideño y el nacimiento colocados en la Plaza. Habría sido un momento perfecto de no haber visto a lo lejos a la misma persona a quien le soy desagradable y su pareja caminando por la calle, noté su actitud bastante despectiva al toparse conmigo. En ese momento entendí que a veces, el espacio al convertirse en lugar ( es decir al adquirir significado), puede ser interpretado como “territorio simbólico”, lamentablemente para este señor mayor, su espacio simbólico “territorio” está en sus imaginarios en el mismo sitio que mi espacio “lugar de trabajo”, así que como no estamos en la época medieval y no podemos jugarnos a duelo el territorio, no le quedó más remedio que caminar en una circunferencia de 50 metros para no tener que experimentar el desagradable momento de atravesar mi espacio “territorio simbólico”. Ahí está lo divertido, rodeó el área donde me encontraba tomando fotografías por varios metros. El y su pareja tuvieron que esquivar mi presencia; una presencia “tan poderosa” que hace sentir invasión en el lugar de otros. El resto de la gente, ajena a la situación Vivian el espacio dándole distintos significados relacionados a su propia experiencia.

Afortunadamente el incidente solo duró minutos. Instantes después de que el hombre mayor se alejará con su pareja, llegó Luis sonriente hasta donde me encontraba captando la belleza del atardecer con mi cámara. Una actitud cálida, cariñosa y amable borró la desagradable presencia anterior. Entonces el lugar se transformó, de un espacio territorio invasivo e invadido en un lugar pacifico, agradable, y tranquilo. Fue entonces que las luces del atardecer dieron paso al anochecer y la cámara siguió campando los momentos. Es increíble como la presencia de ciertas personas influye en nuestra percepción del espacio. Mi presencia propicio la creación de un territorio simbólico, el espacio vital de aquel anciano fue perturbado al encontrarme yo ahí; y luego con otra persona, el espacio se convierte en un lugar adecuado para la comunicación y la fraternidad.

Los espacios en sí mismos no tendrían significado; es la experiencia humana la que les dota de un determinado carácter. Y como bien dice el dicho “no soy monedita de oro”, no puedo caer bien a todos, pero aquel hombre me permitió entender una gran lección, en ese sentido fue una experiencia interesante, la forma en que de manera muy personal convertimos el espacio en lugar. A continuación muestro las hermosas fotografías de este territorio imaginado.